Lecturas del día anterior

 

Domingo, 22 de Octubre de 2017
DOMINGO 29° DEL TIEMPO ORDINARIO

Isaías 45, 1. 4-6 / 1 Tesalonicenses 1, 1-5b / Mateo 22, 15-21

Salmo Responsorial Sal 95, 1.3-5. 7-10a.c

R/.  "Aclamen la gloria y el poder del Señor"

Santoral:

San Felipe de Heraclea, Santas Elodia

y Nunilón, Beato Timoteo Giaccardo

LECTURAS DEL DOMINGO 22 DE OCTUBRE DE 2017

DOMINGO 29° DEL TIEMPO ORDINARIO

Tomé a Ciro de la mano derecha,

Para someter ante él a las naciones

Lectura del libro de Isaías

45, 1. 4-6

Así habla el Señor a su ungido,

a Ciro, a quien tomé de la mano derecha,

para someter ante él a las naciones

y desarmar a los reyes,

para abrir ante él las puertas de las ciudades,

de manera que no puedan cerrarse.

Por amor a Jacob, mi servidor,

y a Israel, mi elegido,

yo te llamé por tu nombre,

te di un título insigne,

sin que tú me conocieras.

Yo soy el Señor, y no hay otro,

no hay ningún Dios fuera de mí.

yo te hice empuñar las armas,

si que tú me conocieras,

para que se conozca,

desde el Oriente y el Occidente,

que no hay nada fuera de mí.

Yo soy el Señor, y no hay otro.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL                                                    95, 1.3-5. 7-10a.c

R.         Aclamen la gloria y el poder del Señor.

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

anuncien su gloria entre las naciones,

canten al Señor, bendigan su Nombre.  R.

Día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos. R.

Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza,

más temible que todos los dioses.

Los dioses de los pueblos no son más que apariencia,

pero el Señor hizo el cielo.  R.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos,

aclamen la gloria y el poder del Señor;

aclamen la gloria del Nombre del Señor.

Entren en sus atrios trayendo una ofrenda.  R.

Adoren al Señor al manifestarse su santidad:

¡Que toda la tierra tiemble ante Él!

Digan entre las naciones: «¡el Señor reina!

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud».  R.

Tenemos presente la fe, el amor y la esperanza de todos ustedes

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica

1, 1-5b

Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz.

Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones, y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia.

Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido elegidos. Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de dones.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios

a    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo

según san Mateo

22, 15-21

Los fariseos se reunieron para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque Tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?»

Pero Jesús, conociendo su malicia, le dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto».

Ellos le presentaron un denario. Y Él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?»

Le respondieron: «Del César».

Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios».

Palabra del Señor.

Reflexión

LOS DEBERES SOCIALES Y POLÍTICOS SON TAMBIÉN DEBERES RELIGIOSOS

1.- Pagadle al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. Somos cristianos las veinticuatro horas del día, somos cristianos cuando pensamos, cuando hablamos y cuando actuamos. Y como cristianos que somos, debemos siempre actuar en cristiano amando a Dios y al prójimo siempre y al mismo tiempo, no primero a Dios y después al prójimo, o al revés. Cuando Jesús les dice a los fariseos que paguen al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios, no les dice que primero es una cosa y después otra, sino que las dos son siempre necesarias, al mismo tiempo. Cristo no separa la religión de la política. El ser ciudadano comporta unos deberes para con el Estado y con el prójimo, y para nosotros, los cristianos, esos deberes sociales y políticos son también deberes religiosos. El no pagar los impuestos justos, o pedir que nos paguen nuestro trabajo en metálico, sin <IVA>, o no pagar un salario justo a los obreros que trabajan en mi empresa, o ser corruptos, o hacer cualquier cosa que quebrante un mandato social o político legítimo, etc., es quebrantar un mandamiento religioso. Un buen cristiano es siempre un buen ciudadano. Los fariseos del evangelio de hoy, según san Mateo, eran nacionalistas judíos que aconsejaban no pagar impuestos al Estado romano, por considerarlo un Estado invasor, en oposición a otros grupos judíos que decían que sí era necesario pagar los impuestos, para evitar males mayores. Por eso, la pregunta que hicieron os fariseos a Jesús era una pregunta trampa. Jesús dijera lo que dijera podría ser acusado por unos o por otros de colaboracionista o de opositor al Estado romano. Jesús, en su respuesta, lo que les dice es que sean buenos ciudadanos judíos y buenos judíos practicantes de su religión, sin oponer lo uno a lo otro. Unamos, pues, nosotros nuestros deberes sociales y políticos con nuestros deberes religiosos, pues los dos deben ir siempre juntos. Amar a Dios y al prójimo es un solo mandamiento; quien de verdad ama a Dios está amando al mismo tiempo al prójimo, y quien ama de verdad al prójimo está amando al mismo tiempo a Dios.

2.- Así dice el Señor a su Ungido, Ciro, a quien lleva de la mano…, te llamé por tu nombre, aunque no me conocías…, te pongo una insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro. Ciro era un rey persa, no judío, que no conocía al Dios de los judíos, sin embargo Dios hace de él su Ungido, hace de él un instrumento necesario para conseguir la restauración del templo judío, permitiendo que los desterrados judíos pudieran volver a Jerusalén. Yo creo que este puede ser un buen ejemplo para nosotros: debemos reconocer las virtudes cristianas de los que, sin profesar la religión cristiana, practican el mandamiento cristiano de amor a Dios y al prójimo. Hay personas no cristianas que, en su vida cotidiana, nos dan ejemplo de virtud cristiana. Debemos juzgar a las personas por lo que hacen, sin fijarnos tanto en la religión que profesan. Vivimos en mundo muy plural y nuestra religión depende mucho de las circunstancias espaciales y temporales en las que hemos nacido y nos han educado. Todo el que hace obras cristianas es, de algún modo, cristiano.

3.- Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor. San Pablo agradece a los primeros cristianos de Tesalónica su fe, su esperanza y su amor cristiano, en medio de las grandes dificultades sociales en las que vivían. En los tiempos difíciles es cuando tenemos que demostrar los cristianos la fuerza de nuestro espíritu cristiano y nuestra profunda convicción cristiana. No vivimos hoy en una sociedad que nos facilite el ejercicio de la fe, la esperanza y el amor cristiano, pero esto, en lugar de desanimarnos, lo que debe hacer es fortalecernos con la fuerza del Espíritu de Cristo. Si cada uno de nosotros, como los primeros cristianos de Tesalónica, tiene una fe activa, un amor esforzado y una esperanza firme, siguiendo el ejemplo de Cristo, seguro que seremos un fermento activo de cristianismo en la sociedad en la que nos ha tocado vivir.

Gabriel González del Estal

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IGLESIA EN SALIDA

1.- "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". Esta afirmación de Jesús puede entenderse de muchas maneras, no siempre concordantes con el sentido que quiere transmitirnos el Evangelio. Hay quien saca la conclusión de que el cristiano no debe meterse en política, otros se atreven a decir que la religión es algo que "pertenece al ámbito de lo privado", hay quien sugiere que hay que aceptar sin rechistar las decisiones de la autoridad civil, mande lo que mande...". ¿Cómo debemos entender esta expresión? En primer lugar, analicemos el contexto: son los herodianos y los fariseos los que quieren meter en apuros a Jesús. Ambos son colaboracionistas del poder romano dominante, al contrario de los zelotes o de los saduceos que no aceptan este dominio. Quieren que tome partido. Jesús no cae en la trampa, porque su mensaje no es partidista, sino universal y, al mismo tiempo, demuestra que, ante todo, sus seguidores tienen que ser buenos ciudadanos. Proclama, en cierto modo, lo que después el Concilio Vaticano II explicó: la autonomía de la fe con respecto al poder político. En épocas pasadas se unieron las dos realidades y la consecuencia fue nefasta para la Iglesia, supeditada y dominada por el Estado. Se dio lugar a una situación de "Cristiandad", en la que difícilmente podía darse una personalización de la vivencia religiosa.

2. – Comprometidos con nuestro mundo. El cristiano, no obstante, no debe desentenderse de lo que ocurre en la sociedad, porque somos ciudadanos del mundo y hemos aceptado el compromiso de transformarlo según los criterios evangélicos. Hoy se habla mucho de “laicidad” y "laicismo". En un sentido positivo, laicidad puede entenderse como la lógica autonomía y respeto entre lo temporal y lo religioso dentro de un estado no-confesional. Pero esta autonomía no la entienden bien quienes niegan cualquier intervención del creyente en lo temporal y reducen su actuación a lo privado. Entonces caemos en el "laicismo", que trata de encorsetar lo religioso como algo perteneciente al individuo aislado, negando a la fe cualquier tipo de expresión o manifestación. Incluso hacen gala de un cierto odio o persecución hacia todo lo religioso, considerando que hace daño a la sociedad. Quien esto hace practica un ateísmo confesional, que impide a los demás manifestar un sentimiento tan humano como es la fe religiosa. La expresión "A Dios lo que es de Dios" conlleva reconocer qué es lo que debemos hacer para honrarle y demostrarle nuestro amor: su voluntad es que colaboremos en la construcción de un mundo más humano y esto implica denunciar lo que es injusto, eliminar las estructuras injustas de pecado y comprometerse –tomar partido en el sentido positivo– en todo aquello que realiza al hombre como persona y le confiere la dignidad de hijo de Dios. El Papa Francisco está consiguiendo con su magisterio limar las asperezas y el odio hacia la Iglesia en ciertos sectores. Su mensaje de “Iglesia en salida” y “hospital de campaña” está calando en la sociedad. Muchos respetan la actuación coherente de nuestro Papa y esto, sin duda, ayuda a toda la Iglesia. No hace mucho un alto dirigente de un partido político radical confesaba en privado que él era “muy bergogliano”.

3. – Trabajar por la humanización de nuestra tierra. Hemos de crear una conciencia de participación y colaboración en las estructuras del mundo: trabajo, comunidad de vecinos... La comunidad cristiana debe ser creadora de comunión humana. Debe participar en lo que hoya se llama “sociedad civil”. Nuestra profesión de fe debe dar un testimonio de caridad interna que sea muestra de credibilidad ante una sociedad rota, sectorizada y dividida. Este testimonio es la base de su acción transformadora. Es una comunidad humanizadora del territorio donde los hombres pierden el anonimato, son conocidos por sus nombres, los marginados se integran, se denuncian los racismos, se trabaja por una sociedad basada en nuevos valores. Dentro de toda su acción, destaca el servicio a los pobres, como sello de auténtica evangelización. La comunidad cristiana está llamada a ser la comunidad pública donde el corazón de Dios sigue latiendo en medio de la sociedad y donde es posible dar crédito al amor. La cercanía y la comunión humanas tienen que ser signos de la comunión en la fe. Humanizar el territorio es hacer presente la salvación, es decir hacer la realidad humana más habitable y más en comunión. La Iglesia no debe cobijarse en sí misma, sino que debe romper sus fronteras para encontrar su campo de acción en el mundo donde está situada. Y en él desarrollar una evangelización tanto por el anuncio explícito de Jesucristo como por el trabajo por un cambio de estructuras sociales. Conocer la persona y el mensaje de Jesús supone la salida al mundo para evangelizar y darle una respuesta cristiana.

4. - Hay que construir una comunidad capaz de evangelizar a los pobres. La renovación que pide nuestro tiempo es una conversión clara a los "nuevos pobres" espirituales y materiales y un compromiso en la transformación de las estructuras de pecado que generan la pobreza. Para ello es necesario: educar en la fraternidad y solidaridad, algo fundamental en un mundo que educa en el individualismo y la competencia, y fomentar las actitudes cristianas de denuncia y compromiso. El cristiano, llegado el caso, puede hacer "objeción de conciencia", cuando una ley dictada por el poder atente contra los principios básicos de la fe o de la dignidad humana. Sería una desobediencia civil. ¿Es esto... meterse en política?

 

José María Martín OSA

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PUES ESO… A DIOS LO QUE LE CORRESPONDE

Celebramos en este domingo la Jornada Mundial de la Propagación de la fe. Mientras en algunos continentes, la fe católica y apostólica, sigue sosteniendo y sigue siendo referencia en el modo de vivir, pensar y regir de muchos pueblos, nos encontramos – severo contraste serio e incomprensible con una Europa que intenta arrinconar a Dios al santuario de la privacidad de cada persona. ¿Es bueno? ¡Por supuesto que no! El mundo, la tierra, sus habitantes…todo es de Dios y, por lo tanto, con el Evangelio en la mano –como cristianos nos hemos de comprometer a ofrecer y dar a Dios lo que es de Dios, lo que es creación suya.

1.- Qué pena que, algunos –los que piensan que son señores y amos; los nuevos césares del mundo– especulen que pueden cambiar a su antojo los modos y las formas de vivir de las sociedades. Qué contradicción más grande que, aquellos que invitan a cabalgar en la flamante riqueza, de repente, abandonen a la intemperie y dejen preocupados a gran parte de ese mismo mundo cuando, por ejemplo la crisis económica, hace que se tambalee ese edificio postizo y efímero del dinero.

Hoy, en este día del Domund, nuestros ojos no solamente observan y se conforman con la realidad en la que vivimos, creemos y expresamos nuestra fe; eso sería muy poco

Hoy, en esta Jornada Mundial de la Propagación de la fe, nos aventuramos con el Señor, porque no queremos arrodillarnos ante ningún “dios” sino, sólo y exclusivamente ante El

Hoy, como Pablo, conscientes de que hay muchísima gente que no conoce a Jesucristo, muerto y resucitado por la salvación de la humanidad, nos preguntaremos y reflexionaremos seriamente si estamos haciendo poco, mucho o nada por el Evangelio.

2.- Constantemente, a través de los diversos medios de comunicación social, sale el testimonio de miles de hombres y mujeres –los misioneros– que son encumbrados y puestos como modelo de referencia por su buen hacer. Pero, ¿de dónde les viene esa gratuidad y generosidad? Desde luego no desde el puro altruismo. Dios, sólo Dios –y lo recuerdan por activa y por pasiva– es el motor de todo lo que se llevan entre manos. Quien vea a los misioneros como si fueran una especie de ONG están traicionando y eludiendo la razón primera y última de lo que son: como Pablo misioneros por vocación.

3.- Hoy, y como si de una carambola se tratara, el Evangelio viene como anillo al dedo: ser católico no significa desentenderse de la realidad cotidiana; de los conflictos que sacuden nuestra convivencia. Jesús, con su respuesta sabia y ocurrente, huía de una trampa con la que le pretendían acorralar o desautorizar los fariseos. Les importaba, por todos los medios, ponerlo contra las cuerdas, presentarlo como aquel que iba en contra de los principios establecidos. Como cristianos estamos llamados a iluminar las decisiones de los “nuevos césares” con la luz del evangelio. No tenemos más Dios que Aquel que está en los cielos. Algunos, sobre todo los enemigos de todo lo que huela a Iglesia, se convertirán de repente en afamados teólogos oportunistas al repetirnos “a Dios lo que es Dios y al César lo que es del César”. Eso sí, a continuación, intentarán con todos medios a su alcance, quitar el pan y hasta el agua a todos aquellos que intentan vivir según Dios y no con ciertos dictados de una sociedad caprichosa y servil de intereses no precisamente generales.

Día del Domund; un momento privilegiado para ponernos en pie y, como Pablo, gritar a los cuatro vientos: “sé de quién me he fiado”.

Día del Domund; los misioneros, necesitan de nuestra ayuda económica para llevar el anuncio del Evangelio a tantos rincones del mundo o promover el bienestar social, educativo o sanitario allá donde, en el nombre del Señor, estén llamados a elevar la dignidad de las personas.

Día del Domund; si Dios nos ha dado tanto. ¡Cómo no vamos a darle algo de lo mucho que nos ha regalado! ¡A Dios lo que es de Dios! Que nuestra generosidad, junto con nuestra oración –que también es don divino– sea en esta Jornada Mundial de la Propagación de la fe, un claro exponente de que, como Pablo, también aquí, hoy y ahora, podemos ser misioneros por vocación, con convencimiento y con entusiasmo. ¿Estamos dispuestos?

 

Javier Leoz

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