Evangelio en línea
Un Altar para Dios en internet



PARA TODO EL QUE USE ESTE PORTAL LE DAMOS MUCHAS BENDICIONES Y DIOS NOS PERMITA ACRECENTAR LA FE, LA ESPERANZA Y LA CARIDAD.
 
Alégrate, el Señor está contigo
Jueves, 31 de julio de 2014
 

Santoral:

San Ignacio de Loyola, Santos Pedro

Doan Cong Quy y Manuel Phung

 

Debemos creer...

 

Que con ternura,

un cuerpo y un corazón sin vida,
pueden volver a latir.

Que la “casualidad" nos une

a seres que acrecientan nuestra esperanza.
Que no debemos poner limitaciones

a los sueños por realizar.

Que nos han enseñado a dar

y no sabemos recibir con generosidad.
Que la paciencia

es la que mantiene la esperanza.

Que nunca es tarde

para arrepentirse y pedir perdón.
Que al sentir una mirada,

un corazón enamorado puede embriagarse.

Que sí se puede

aprender a confiar nuevamente.
Que yo no puedo enseñarte lo que no tengo,

pero sí podemos intercambiar lo que sabemos.

Que hay que decir lo que se sienta,

hacer lo que se piensa, y dar lo que se tenga.
Que cuando un amigo se va,

es que ha realizado la función

por la que estaba en nuestra vida.

Que la desconfianza

nos hace no salir a la ventana para ver quién llama.
Que es de sabios

saber cuándo hablar y cuándo callar.

Que las palabras jamás se podrán recoger

una vez que han salido de nuestra boca.
Que hay que pensar muy bien antes de hablar,

calmarse cuando se esté airado, resentido,

y hablar sólo cuando se esté en completa paz.

Que hay un lugar en el corazón donde habita

la esperanza, y es en ese lugar de nuestro corazón,

donde encontramos el calor necesario

para sufragar las noches solitarias

de recuerdos y desengaños.

Que aún hay esperanza. 

Que si hacemos y vivimos

de acuerdo a nuestro corazón.
Si damos lo mejor de nosotros

cada instante de nuestra vida.
Si amamos desinteresadamente.

Si hacemos a los demás lo que nos gusta

o deseamos que nos hagan a nosotros,

este mundo en el que vivimos
puede realmente cambiar.

Que la vida es hermosa.
Que nos llena de oportunidades

para sentirnos felices de estar vivos.
Que nunca es tarde para comenzar de nuevo,

para hacer caminos, para lograr que todos

vivamos dignamente y en paz.

Que sin Dios nada somos,

nada seremos y nada lograremos,

debemos dejar que Él tome el control

de nuestras vidas y así poder alcanzar

las bendiciones y el propósito

que Él tiene para con nosotros.